Sin bibliotecas, ¿qué tenemos? Ni pasado ni futuro….

Educar a nuestros hijos e hijas en la lectura los convertirá en adultos más felices

Decía Ray Bradbury ” Sin bibliotecas, ¿qué tenemos? Ni pasado ni futuro..”

Si hoy preguntamos  a un adolescente, cuántas horas pasa en al día en Internet, en especial en las Redes Sociales, nos sorprenderíamos. Y si le preguntamos, cuántos libros ha leído en 2019?…..seguramente también  nos sorprenderíamos.
Hoy, muchos de nuestros niños y jóvenes pasan una gran cantidad de horas al “socializando”en las redes sociales, algo que, aunque siempre mejorable, es estupendo. Pero claro, cuando comparamos ese número de horas a las dedicadas a la lectura  sin lugar a dudas la descompensacion es impresionante. Y  sin embargo, tal vez nunca ha sido tan importante saber leer y comprender lo que se lee como en esta época; en la cual que la información fluye rápidamente y exige una comprensión casi inmediata. Quien no sabe hoy analizar un texto, difícilmente podrá hacer una buena utilización de las Nuevas Tecnologías, en lo que comprende a un uso racional y coherente de las mismas. La importancia del lenguaje se valora cada vez más en las sociedades modernas y esto se debe a que no solo define a la persona, sino que también facilita y perfecciona las relaciones personales en sí y con el contexto que a éstas rodean. La lectura es el verdadero camino hacia el conocimiento y la libertad, ya que nos permite viajar por los caminos del tiempo y el espacio, así como también conocer y comprender las diferentes sociedades y sus culturas. En los niños, la lectura no solo divierte y desarrolla su vocabulario, sino que incentiva su imaginación, aumenta el conocimiento académico y de la vida diaria, y le facilita la interacción con los demás integrantes de la sociedad.

Dicen los científicos que leer es una actividad antinatural en el ser humano, pues nuestro cerebro no está acostumbrado a mantener su atención fija sobre un punto durante mucho tiempo y que la capacidad de concentrarse en una sola tarea sin interrupciones representa una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico. Sin embargo cada vez que empezamos a leer, el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro se pone en marcha, trabajando a toda velocidad para activar distintas áreas.

Es por ello que el neurólogo Stanislas Dehaene del Collège de France afirma que la capacidad lectora modifica el cerebro aportando más neuronas a los cerebros que leen.  En el mismo sentido se pronuncia la psicóloga Nicole K. Speer de la Universidad de Washington, afirmando que cuando  leemos y recreamos lo imaginado se activan las mismas zonas cerebrales que lo hacen cuando observamos algo que está sucediendo en la realidad: para nuestro cerebro leer una novela es lo mismo a estar viviéndola. Y no solo eso, según un estudio del psicólogo Raymond Mar de la Universidad de Toronto las personas que leen novelas son más empáticas que los que leen libros especializados o los no lectores.

Bibliotecas Municipales de Madrid

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