La conciliación familiar en Europa

 

 

La familia es el verdadero soporte de la sociedad

EL XXV ANIVERSARIO del Año Internacional de la Familia que estamos celebrando en 2019, y concretamente hoy con el Día Internacional de la Familia, debe servir para sensibilizar a la sociedad de la importancia de la familia como soporte de la sociedad así como de las funciones sociales que cumple y que no puede cumplir ninguna otra institución que no sea la familia.

 

El principal problema de las familias del siglo XXI es la defectuosa conciliación familiar y laboral 

 

La incorporación creciente de ambos cónyuges al mercado de trabajo, la extensión de los horarios laborales, la distancia cada vez mayor desde los hogares a los centros de trabajo, la dispersión de la familia extensa, etc., están provocando una defectuosa conciliación de la vida laboral y familiar que es uno, por no decir, el principal problema de las familias del siglo XXI.

 

La Unión Europea y las políticas de conciliación 

 

La Unión Europea en sus órganos de gobierno nos lo recuerda constantemente:

«La importancia que tienen las políticas de conciliación para la renovación demográfica está ahora explícitamente reconocida a escala europea (…) Hay también pruebas claras de que los Estados miembros que tienen políticas efectivas para que hombres y mujeres equilibren sus responsabilidades laborales y familiares tienen tasas de fertilidad más altas y tasas de empleo femenino más elevadas». (Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social europeo y al Comité de las Regiones.)

«Es fundamental que haya una mayor reconciliación de la vida laboral y familiar tanto de las mujeres como de los hombres (… ) Aún queda mucho por hacer para cumplir los objetivos propuestos por los Estados miembros para desarrollar instalaciones de cuidado de la infancia y lograr niveles satisfactorios de dicho cuidado, sobre todo para los menores de 3 años»

(Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social europeo y al Comité de las Regiones. Igualdad entre mujeres y hombres ).

El problema actual sobre la conciliación entre la vida familiar y la vida laboral se agrava por las todavía deficientes medidas para potenciar dicha conciliación ya a nivel de las propias empresas o las impulsadas por los poderes públicos.

 

Una deficitaria conciliación de la vida laboral y familiar puede originar, por una parte, incomunicación y desencuentro en el ámbito familiar que puede desembocar en crisis, conflictividades o rupturas familiares. Pero, por otra parte, puede provocar insatisfacción laboral y un insuficiente desarrollo personal y profesional.

La conciliación ha de partir del profundo respeto a la libertad de elección de las personas y no de la imposición de la medida que más conveniente parezca al Estado o a las empresas. Las necesidades de las familias son muchas y diversas y más en el caso de las familias con hijos; por tanto, tiene que existir la posibilidad de elección de las medidas más adecuadas en cada caso.

En este contexto, es fundamental la adopción de un marco legal, social, laboral y fiscal que facilite no sólo dicha conciliación, sino que también permita la libre elección del tipo de conciliación. Así, los que quieran tener hijos podrán hacerlo sin tener que renunciar por este motivo a su vida laboral y al desarrollo profesional o al cuidado de los mismos a edades tempranas. Este debe ser un punto central de las agendas políticas de las administraciones.

 

La conciliación sigue siendo monopolio de las mujeres

 

La lucha por la conciliación en Europa sigue siendo «monopolio» de las mujeres. Incluso desde los Gobiernos, las políticas de conciliación tienen un «tono femenino» y tienden a olvidar que el derecho y la obligación de cuidar de los hijos y a las demás personas dependientes han de compartirse entre ambos progenitores.

Hay tres retos que deben afrontarse para encontrar las soluciones adecuadas.

El primero es plantear las relaciones trabajo-familia como una fuente de beneficio mutuo y no de conflicto, lo que supone considerar a la familia como escuela de competencias directivas y reorientar las políticas públicas hacia la sostenibilidad social, promocionando la unidad familiar como espacio propio de socialización, generadora de capital social y sustentadora informal del sistema formal de la economía visible. Apoyar a la familia es lo más barato y eficaz, y esa ecología humana es la base de la sostenibilidad social.

 

En segundo lugar, hay que valorar el beneficio que se deja de percibir cuando no existen políticas empresariales flexibles, como reconocen numerosos estudios internacionales. Las empresas mecanicistas, rígidas en horarios y poco sensibles al entorno personal y familiar del empleado son menos atractivas y pierden capital humano específico, lo que termina causando un mayor absentismo, una disminución del compromiso del empleado y una mayor rotación.

Por último, hay que proponer una adecuada reorientación del concepto y el valor del tiempo en el trabajo. En un contexto de extensas jornadas laborales como el de España, las formas de organización del trabajo y los estilos directivos necesitan una profunda transformación, si no quieren dejar de ser competitivos y globales frente a nuestros colegas de otros países. Por eso, se hace necesario apostar por un pacto social que sirva para armonizar horarios laborales, escolares, comerciales y familiares. En países como Holanda, Francia, Alemania, Suecia o Noruega, la racionalización de horarios ha hecho posible tres objetivos simultáneos: una mayor incorporación de la mujer al mundo laboral, y el aumento del índice de fertilidad y de productividad en relación con el número de horas trabajadas.

 

Agustín Buades es presidente del Instituto Balear de la Familia. -Asociación miembro de iFamilias-

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