El BOE publica la condiciones para finalizar el curso


El BOE  que se acaba de publicar de hoy incluye la orden EFP/365/2020, de 22 de abril del Ministerio de Educación con las instrucciones para la finalización del curso.

No parece haber sorpresas en el texto frente a lo acordado en la reunión del pasado día 15 entre la ministra, Isabel Celaá, y los doce consejeros que se han adherido a esta orden. De los cinco restantes (Castilla y León, Andalucía, Murcia, Madrid y País Vasco) solo Madrid ha limitado las condiciones para terminar las etapas, es decir, con dos asignaturas suspensas como máximo en 4.º de ESO (que no sean Matemáticas y Lengua a la vez) y con ninguna en bachillerato.

Las directrices marcan la filosofía de la finalización del curso, con especial incidencia en la flexibilidad que las circunstancias aconsejan:

 
  • Cuidar a las personas, un principio fundamental. Todos los responsables de las tareas educativas, sean docentes, directivos o miembros de las administraciones, extremarán su cuidado para apoyar a los estudiantes y sus familias y a los docentes. Se extremará el cuidado en el cumplimiento de los derechos incluidos en la Convención de los Derechos de la Infancia de la ONU que España ratificó.
  • Mantener la duración del curso escolar. El curso no pasará de junio (excepto la selectividad o las pruebas de acceso a FP y otras enseñanzas); las comunidades organizarán o apoyarán la realización de actividades de refuerzo en el período estival, en formas diversas y combinadas con actividades lúdicas.
  • Adaptar la actividad lectiva a las circunstancias. Los centros deben identificar al alumnado desconectado, y propondrán planes específicos y adaptarán las tutorías a las condiciones de cada estudiante; las comunidades harán un esfuerzo para ofrecer recursos tecnológicos; habrá acciones de orientación académica y profesional para los alumnos que terminan las etapas, incluyendo información sobre el sistema de becas para el próximo curso.
  • Flexibilizar el currículo y las programaciones didácticas. Hay que adaptar la normativa, currículos, programaciones didácticas y tareas que se exijan al alumnado; se desarrollarán actividades de recuperación, repaso, refuerzo y, en su caso, ampliación de los aprendizajes; las tareas serán siempre que se puedan globalizadoras e interdisciplinares, para lo que se necesita promover el trabajo colaborativo entre los docentes.
  • Adaptar la evaluación, promoción y titulación. El objetivo prioritario es que el alumnado no pierda curso y pueda avanzar en su formación; se usarán distintas modalidades de evaluación, incluidas la autoevaluación y la coevaluación; la de este trimestre servirá de diagnóstico para saber qué áreas o competencias habrá que reforzar el próximo curso; se considerará en conjunto las evaluaciones de todo el curso para saber si el alumno aprendió lo imprescindible; centros y profesorado emitirán «un informe individual valorativo del trabajo realizado por sus estudiantes en el curso, que incluya los retrasos que hayan podido producirse y un plan de recuperación de estos»; la promoción de curso será la norma general y la repetición «una medida muy excepcional, que deberá estar sólidamente argumentada y acompañada de un plan preciso de recuperación»; la titulación al finalizar la etapa será la práctica habitual y las comunidades podrán «organizar pruebas extraordinarias de recuperación y titulación a las que podrán presentarse quienes así lo deseen, con posibles exenciones de partes de estas».
  • Trabajar de manera coordinada. La coordinación es fundamental entre ministerio y comunidades, entre estas y los centros educativos y entre los propios profesores para «adaptar las programaciones, actividades y criterios de evaluación» y evitar la sobrecarga de tareas; el ministerio contará con las comunidades para crear un grupo de expertos que analice la experiencia vivida y emita recomendaciones para la transición a la escuela digital.
  • En cuanto a las indicaciones específicas, son:

  • Adaptación de los criterios de evaluación. Las comunidades podrán autorizar la modificación de los criterios de evaluación, renunciando a un cumplimiento exhaustivo de los mismos y valorando especialmente los aprendizajes imprescindibles; estos criterios estarán pensados para detectar carencias que deberán ser subsanadas el próximo curso; este será total o parcialmente excepcional y corrector de las dificultades actuales. En bachillerato, se analizará la evaluación con carácter integrado y no diferenciado por materias. En FP se podrá incluir en segundo «un módulo profesional general» para garantizar la obtención de los conocimientos de este trimestre.
  • Procedimiento de evaluación. Se priorizará la de carácter continuo, diagnóstico y formativo, a partir de las evaluaciones anteriores y las actividades desarrolladas ahora solo se contabilizarán si favorecen al estudiante; se podrán autorizar actividades de evaluación (no académica) por el mismo mecanismo que se comunican centro y alumnado.
  • Criterios de promoción. Se podrán flexibilizar «sin tener en cuenta limitaciones que afecten al número de áreas pendientes»; el informe individual «será de especial relevancia» en 6.º de primaria, «detallando aquellos aprendizajes imprescindibles no adquiridos» en este trimestre. En ESO, los que pasen de curso con suspensas deberán seguir programas de refuerzo en el siguiente curso, y la decisión de derivar a un alumno a PMAR (Programa de Mejora del Aprendizaje y del Rendimiento) o a la FP básica se tomará de forma colegiada. Y en bachillerato, se autorizará la matrícula en las materias de continuidad de segundo curso pese a no tener superadas las de primer curso, en las que el alumno también tendrá que inscribirse y tener refuerzo.
  • Criterios de titulación. En ESO se «podrán flexibilizar» basándose en la adquisición de los objetivos generales establecidos para la etapa y el desarrollo de las competencias y «no serán tenidas en cuenta limitaciones para obtener la titulación que afecten al número de áreas pendientes». En bachillerato, la titulación analizará la evolución del estudiante «en el conjunto de las materias y su madurez académica en relación con los objetivos del bachillerato», sin tener en cuenta limitaciones por el número de suspensos.
  • Documentos de evaluación. En los documentos oficiales quedarán recogidas las normas donde se establece el currículo y las de flexibilización para dar cuenta del marco reglamentario en el que se tomaron las decisiones.
  • Procedimientos de admisión. Las comunidades podrán asignar la supervisión de la admisión y escolarización del próximo a la Inspección.
  • El tercer trimestre se dedicará al repaso para afianzar contenido básico. El trabajo hecho en casa se valorará para subir nota y el curso termina el día 19 de junio

    Como en un chiste de gallegos, ante la pregunta de si este año habrá aprobado general, la respuesta es «depende». En cierto sentido sí, porque cada repetición deberá estar suficientemente razonada y con un plan de actuación, pero a la vez algunos estudiantes deberán quedarse en el curso que hacen ahora. Esto es un resumen de lo que se acordó ayer:

    CALENDARIO

    Termina en junio. Hubo unanimidad al decidir que el curso termina en junio, como estaba previsto. Los alumnos y profesores están trabajando a pesar de las condiciones tan complicadas y merecen tener su descanso.

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