A vueltas con el cheque escolar

Según el último Informe PISA el nivel social y económico de la población menor de dieciocho años en España influye decisivamente en su rendimiento académico y en la distribución de alumnos en centros educativos públicos o privados, que reflejan desigualdades económicas.

Según el mismo informe la mitad de los estudiantes españoles de clases pobres se concentra en escuelas de condiciones depauperadas….y esta “segregación” es una de las claves que dificultan el progreso social porque esos alumnos arrastrarán durante años un peor rendimiento escolar. La escuela, por lo tanto, no cumple, de este modo, la función clave de proporcionar una ventana de oportunidad para niños de todos los orígenes económicos y sociales, advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en el estudio Equidad en la Educación: superar las barreras a la movilidad social, publicado este martes.

En España, según datos del INE correspondientes al tercer trimestre de 2018, existe un patrón: las comunidades autónomas con mayores índices de escolarización en centros públicos presentan los peores índices de paro y de renta per cápita del país, y las autonomías más ricas que sufren menos paro presentan un menor índice de escolarización en centros públicos.

A la vista de estos datos, lo primero que piensa un ciudadano es que algo habrá que cambiar. Cada vez cobra más fuerza la tesis de implantar el llamado cheque escolar.

Aquellos que lo defienden dicen que es la manera más igualitaria ya que el cheque sera igual para todas las familias, ya sean ricas o pobres. Se trataría de un cheque que se daria por la misma cantidad a todas las familias, y con este se aseguraria el acceso a los servicios educativos en condiciones de igualdad. Y que sucedería entonces….pues según muchos la implantación del cheque escolar, provocaría que todas las familias, pobres y ricas se fueran en desbandada a laescuela privada que, además, le resulta más barata al Estado, menos de la mitad que lo que cuesta la pública.  

Es incuestionable que el cheque escolar, es cada vez más popular entre los ciudadanos. El primer motivo por el que acá vez más familias lo q quieren es porque este sistema da absoluta libertad a las familias para elegir en condiciones de igualdad la educación que desean para sus hijos. Es un sistema que da por supuesto que son los padres y las madres los que deben decidir cómo colaboran los colegios la educación sus. Son los padres y madres los que decidimos que profesores, los sindicatos, empresarios de la educación queremos para que nos ayuden a educar a nuestros hijos e hijas..

Y, no nos olvidemos, que se trate de un sistema u otro, la educación es formación e instrucción y que por desgracia, todos los ciudadanos vemos hoy como en España los políticos han entrado a muerte en la formación de nuestros hijos. Desde estas líneas, solo nos vamos a permitir la licencia de recordar a los padres y madres que necesitamos líderes políticos que nos devuelva a las familias el poder para decidir cómo educan a nuestros hijos en con la máxima igualdad posible. Los padres y madres cada vez más, reivindican poder con absoluta igualdad el colegio al que acuden nuestros hijos.

En el caso de España, se argumenta que el cheque escolar en su concepción esencial es una iniciativa buena desde el punto de vista teórico pero prácticamente «inaplicable»

Hay expertos que consideran que el cheque escolar tiene unos costes tremendos, porque excede los límites de la financiación de la educación y afecta también a la política económica y fiscal de los Estados, y su implantación en estos momentos haría que quienes viven cerca de un colegio concreto se aprovecharan de ellos en perjuicio de los que viven en zonas más alejadas. Muchos se preguntan también qué podría ocurrir en las zonas rurales donde casi no existen centros privados.

En cualquier caso, es un sistema que provoca reacciones a favor y en contra. Sus defensores aseguran que con él, las familias recuperan el derecho a decidir sobre la educación que desean para sus hijos, que optimiza los costes de la enseñanza y que facilita la justicia distributiva, porque va dirigido a las familias más pobres.

Por el contrario, los sectores que ponen objeciones al cheque escolar opinan que es perjudicial para las zonas rurales y contribuirá a destruir la escuela pública y a transformar la educación en un negocio. Además, advierten de la necesidad de conjugar libertad de elección con equidad y sostienen que el bono no garantiza plenamente la igualdad de oportunidades y que debe integrarse en una concepción previa del tipo de modelo educativo que se quiere desarrollar. Aseguran también que sin pacto educativo no se puede llegar a una nueva fórmula, ya que supondría cambios en el modelo vigente.

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