Desean los españoles tener más hijos

En el magistral libro “Tener hijos, ¿forma parte del proyecto vital de los madrileños?” Maternidad, paternidad y trabajo remunerado en la Comunidad de Madrid. 2017 escrito por María Teresa López López y por Viviana González Hincapié, y que perfectamente sería aplicable, con sus peculiaridades, al resto de provincias españolas, recoge datos muy interesantes a todos los niveles.

A la pregunta, a hombres y mujeres en edad fértil, si desearían tener más hijos, encontramos diferencias relevantes entre los encuestados.

La proporción de hombres que desean tener más hijos (67%) es mucho más elevada que la proporción de mujeres (53%).

Esto podría estar mostrando que el coste de tener hijos –no sólo económico, sino personal-es experimentado en mayor medida por ellas, o bien que las barreras que ellas encuentran para ser madres –laborales o sociales- son más visibles y se manifiestan incluso antes de que se produzca dicha maternidad.

Los jóvenes entre veinte y veintinueve años de edad son quienes más han manifestado el deseo de tener hijos (83%), muy por encima de las personas entre treinta y treinta y nueve
años (58%). Esta respuesta echa por tierra la idea, bastante generalizada, de que los jóvenes no desean tener hijos, y que por tanto la familia es una institución en declive, o que está abocada a desaparecer; otra cosa es que estos jóvenes que manifiestan el deseo de tener hijos, no puedan tenerlos porque su trabajo, la falta del mismo o su situación económica no se lo permita. En todo caso, de cara al reto demográfico, resulta esperanzador el hecho de que más del 80% de los jóvenes entre veinte y veintinueve años manifiesten el deseo de ser padres y madres.

Probablemente uno de los aspectos cruciales, que marcan claramente una diferencia en cuanto al deseo de tener hijos, es la tenencia actual: entre aquellos que ya tienen hijos, casi dos tercios (62%) manifiestan que no quieren tener más, mientras que entre aquellos que aún no son padres, el 82% manifiesta el deseo de tener hijos. De nuevo los datos parecen apuntar que a la hora de abordar el reto demográfico, la dificultad no radicaría en la ausencia del deseo de tener el primer hijo, sino en el tránsito al segundo, y sobre todo, al tercer hijo, como veremos a continuación.

Más de la mitad (57%) de las personas que ya tienen un hijo, manifiestan que querrían tener más.

Sin embargo, vemos cómo a partir del segundo hijo, este deseo se reduce a un 20%.
Esto coincide con que el número medio ideal de hijos para los …

La influencia de la tenencia actual de hijos en el deseo de tener más, explicaría, al menos parcialmente, las diferencias que encontramos
por estado civil y tipo de convivencia: es entre los solteros con pareja, sin cohabitar, en donde encontramos un deseo más elevado de tener
hijos (87%), seguidos de los solteros sin pareja (75%), mientras que sólo un 39% de los casados manifiestan este deseo, probablemente debido al elevado porcentaje de casados con hijos.
Las entrevistas en profundidad también revelan que el deseo de tener hijos está presente en las personas jóvenes que aún no los tienen.

Los hombres manifiestan con mayor claridad el deseo de tener hijos, como parte de su proyecto vital

Siguiendo la misma tendencia observada en las encuestas, en las entrevistas en profundidad encontramos que son ellos quienes manifiestan con mayor claridad el deseo de tener hijos, como parte de su proyecto vital:
“Porque quiero dejar un legado, siempre me ha gustado, pienso que el ser humano tiene que procrear, y dejar vida es algo importante al igual que a mí me la han dado. Yo pienso que es
lo más bonito del mundo, haber podido existir y haber tenido la posibilidad de haber estado aquí en la tierra”.


“Para mí tener hijos es súper importante, a mis hijos, los que tenga, les voy a dar lo mejor de mí”.

Sin embargo, en el caso de algunas de las mujeres jóvenes entrevistadas que aún no tienen hijos, éstos no aparecen como parte de un proyecto vital planificado, sino más bien como un deseo latente, que no se plantea claramente hasta que no haya llegado el momento adecuado o se den las condiciones favorables:


No sé qué decirte, si sí o si no, si los quiero o no los busco. –


¿Te lo habías planteado? – Hasta el día de hoy no porque yo tenía muy claro que primero era el tema de la casa. A no ser que hay un accidente, tengo una edad, llevamos un tiempo juntos, pero no ha pasado porque llevo cuidado y sé cuáles son mis metas.”


“No me lo planteo, no sé si quiero o no, cuando me vengan las ganas y tenga condiciones me lo plantearé.”


“Yo no pensaba en tener hijos, pero de pronto me entraron las ganas. Yo tengo amigas que han sido un poco como yo, al principio les apetecía verse libres viajar y demás y cuando se han visto con ganas se han estabilizado y han buscado una persona, o no buscado, sino que cuando les ha llegado el momento se han
querido casar y tener hijo
s.

Estas respuestas muestran la complejidad del tema que se aborda en este trabajo, observándose en muchas de ellas ciertas contradicciones, al poner de manifiesto que la decisión de tener hijos no forma parte de su planteamiento vital, y que a ella se anteponen otras prioridades, como el trabajo y el bienestar
material. Por otra parte, la aparición recurrente de expresiones como “cuando quiera” y “cuando me vengan las ganas”, podría estar indicando una situación latente, muy presente en nuestra sociedad actual: se trata de la prevalencia de un modelo en el
que las acciones y las opciones vitales de la persona tienen como principal fundamento la apetencia momentánea, el deseo de satisfacción individual. Parece que los hijos quedan reducidos a un deseo individual, que puede satisfacerse en cualquier momento, llegando en algunos casos a equipararse –en términos prácticos- a la adquisición de un bien de consumo.

Los jóvenes para formar su propia familia necesitan disponer de un trabajo remunerado

Interesantes todos los datos que nos aporta este riguroso estudio y en los que la autora asegura que lo expresado en el mismo sigue poniendo de manifiesto que los jóvenes desean configurar su propia familia y tener hijos o ampliar el número de los que ya tienen, lo que exige disponer de un trabajo remunerado. Explica que los que ya lo tienen se enfrentan a horarios laborales especialmente rígidos, lo que sigue siendo una importante barrera que dificulta e incluso impide atender a los hijos.

Las mujeres españolas se enfrentan a una doble discriminación, por el hecho de ser mujer y también por el hecho de ser madre

También reflejan estos datos que las mujeres españolas se enfrentan a una doble discriminación, por el hecho de ser mujer y también por el hecho de ser madre. Una sociedad desarrollada, que tiene entre sus objetivos prioritarios el logro de la igualdad entre hombres y mujeres, debe conocer esta realidad y reconocer la necesidad de proteger ciertas diferencias o más bien desigualdades, que tienen su origen en la maternidad. Proteger las diferencias que tienen su origen en la maternidad es un reto para las políticas de igualdad, especialmente las desarrolladas desde el ámbito público, y también para toda la sociedad en general para el siglo XXI.

Fuente: “Tener hijos, ¿forma parte del proyecto vital de los madrileños?” Maternidad, paternidad y trabajo remunerado en la Comunidad de Madrid.

Autor de la publicación

Deja un comentario