Medidas políticas y Ministerio de Familia

En todos los países de occidente la familia se ha asociado históricamente al ámbito privado, donde los individuos desarrollan sus vidas íntimas dentro del círculo doméstico. Hablar, por lo tanto, de políticas familiares parece una contradicción en sus propios términos, pues implica, de alguna manera, romper con el concepto de espacio privado que acabamos de exponer. Aceptamos fácilmente la noción de que el Estado intervenga en la vida de las personas a través de la regulación del mercado de trabajo, de la reforma de la fiscalidad o de las inversiones en carreteras y hospitales, pero en cambio nos cuesta admitir que pueda legítimamente pretender ordenar nuestra vida de familia.

Nos parece normal tratar de resolver los problemas que surgen en el seno de las familias a través de las estrategias privadas de cada uno de los individuos que componen la familia en vez de apelar a medidas de alcance colectivo, sin embargo, olvidamos que el designio de una política familiar se basa precisamente en eso: en plantear como un asunto común, que atañe a toda la ciudadanía, problemas que afectan a la gran mayoría de las unidades familiares e intentar darles una respuesta colectiva mediante la elaboración y aplicación de políticas públicas.

Nuestro país está a años luz de la Unión Europea en lo que a atención a la familia se refiere: Alemania cuenta con un Ministerio de Familia, Ancianidad, Mujer y Juventud; Rumanía con el Ministerio de Trabajo, Familia, Proteción Social y Ancianidad; Austria, con el Ministerio de Familia y Juventud; Luxemburgo, con el Ministerio de la Familia y de la Integración; Bélgica,con el Ministerio de Asuntos Sociales, Sanidad, Instituciones Culturales Federales, Familias; Francia, la Secretaría de Estado de Familia, Mayores y Autonomía.

En España el organismo que se encarga de velar por la institución familiar es una Subdirección General de Familia que depende de una Dirección General compartida: la Dirección General de Servicios para la Familia y la Infancia que a su vez, depende de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad perteneciente al Ministerio de Sanidad.

La importancia de la familia. Piedra angular para el buen funcionamiento de la sociedad

Independientemente del signo político de cada país, es una obviedad la importancia de la familia, no solo por las funciones sociales que cumplen sino por que hay cada vez una mayor conciencia de la contribución de las familias al bienestar social.

Voluntad política de apoyo a las familias

La voluntad política de un país para apoyar una determinada causa, como es la defensa de la familia, se mide en tres aspectos:

1° Por el organismo que se crea para ello, que será mayor cuanta más importancia se le conceda al tema.

2° En las dotaciones presupuestarias que se le asignen; y,

3° En los planes, medidas o leyes que se desarrollen. 

Que organismo público apoya a las familias en España?

Tal y como hemos apuntado antes, en España no existe un Ministerio de la Familia o secretarías de Estado que apoyen a la familia.

Dotaciones presupuestarias asignadas a la institución Familiar

Las dotaciones presupuestaria destinadas a la institución Familiar en España suponen una media del 1’4 del PIB, mientras que en muchos países de la UE es del del 2% del PIB.

Planes, medidas o leyes desarrolladas para el fortalecimiento de la familia

España carece de planes y medidas, o leyes que apoyen específicamente a las familias, lo que nos da una idea de la escasa o nula importancia que se le concede a la misma.

La política familiar

La política familiar, como cualquier otra forma de intervención social, consiste en medidas políticas y no en exhortaciones morales sobre los valores o principios que debieran inspirar el ordenamiento familiar. Dicho esto, todas las políticas sociales, incluidas las familiares, pretenden modificar de alguna manera la realidad existente y ello supone primero formular unos determinados objetivos y después establecer las disposiciones concretas más aptas para alcanzar dichas metas.
En España, la política social que afecta a las familias se halla fragmentada entre las acciones cuyo objetivo apunta al bienestar de diversas categorías familiares o sociales (mujer, infancia, juventud, tercera edad, etc.) o repartidas en diversos ámbitos de intervención política (vivienda, mercado de trabajo, fiscalidad, etc.) sin que necesariamente exista ni una visión ni una previsión de conjunto. Así, pues, el carácter explícito de la política familiar va a menudo unido al grado de su institucionalización, pero no debemos descartar la posibilidad de que las medidas de política familiar, junto a unos objetivos legítimos y explícitos, tengan otros ocultos y escasamente accesibles al debate público.
Igualmente, la ausencia de un campo institucional en el que se puedan dilucidar las distintas propuestas, así como la fragmentación y dispersión de medidas cuyo objeto es una misma parcela de la realidad, pueden conducir a menudo a una falta de coordinación de las políticas y a posibles contradicciones entre ellas.
Por último, no olvidemos que la organización del campo familiar es importante en los países en los que existen asociaciones y organismos especializados en la familia ya que parte de los programas o planes que se aprueban son el resultado de las sugerencias hechas o de las presiones ejercidas por estos grupos de interés familiar. En muchos países es el dinamismo de la sociedad civil el que luego se expresa a través de la proliferación de asociaciones familiares de distinto signo político, que defienden los intereses de las familias en la arena política.

Como vemos…mucho camino por recorrer…!!



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