Educar hijos y “no tener tiempo “

Hace tiempo que muchos padres se negaron a ser la agenda de sus hijas e hijos. Los grupos de Whatsapp irrumpieron en la vida de muchas familias con la aparente intención de facilitar la vida de las madres y padres que no tenemos tiempo. Pero su uso, como todo lo bueno….se fue desvirtuando hasta que se convirtió en una “agenda” de nuestros hijos  pero gestionada por los padres.

Unos grupos de Whatsapp cuyo  principal objetivo era ser la agenda de los hijos ante el olvidos de deberes, tareas sin resolver o los problemas que había que hacer… ¿En qué momento comenzamos a actuar por ellos? ¿Por qué lo hacíamos? ¿Por qué tan encima? ¿Será esa prisa que tenemos de que lleguen y sean los mejores? ¿No queremos que fallen y vivan el fallo?

El día en que nos demos cuenta de que nuestra agenda es nuestra y la de nuestros hijos era la suya será  liberador. ¿Por que hacemos esto? ¿Por qué asumimos sus tareas y no les dejamos que ello las hagan? ¿Es ese control sobre cada paso que dan nuestros hijos lo que nos hace estar más tranquilos? Sin duda esto último nos influye mucho…

Según Noelia López Cheda ocurren dos cosas: por un lado el mundo cambiante en el que vivimos que a todos nos genera incertidumbre y miedo por ellos; y por otro la prisa, el querer llegar antes que nadie (no sé muy bien a dónde), el que sean los mejores….La velocidad que se ha instalado en nuestra vida y no nos deja vivir conforme nuestra naturaleza más tranquila.

  • El mundo incierto en el que vivimos: parece que hace unos años la vida se mostraba más lineal. Estudiabas, trabajabas, a lo mejor formabas una familia, trabajo para toda la vida… ahora no es así. Los cambios, la era tecnológica, todo va tan rápido…que esa maravillosa rutina que los humanos necesitamos en el fondo, está tan trastocada que nos hace perder el rumbo de lo verdaderamente importante. Y en este escenario, para que ellos no sufran, los padres intentamos adelantarnos a todos sus pasos y hacer las cosas por ellos. Controlamos, supervisamos, no dejamos respirar…pero no se nos escapa nada y eso es muy tranquilizador.
  • El que sean los mejores: ¿en qué momento la vida se ha convertido en una competición para ver quién tiene más, parece más y hace más? Se nos llena la boca diciendo que saben chino con un año, “nos sacan buenas notas”, son los mejores en educación física o en cualquier otra cosa…esa comparativa entre unos y otros que nos hace darnos codazos desde pequeños y vivir en competencia conforme crecemos.

De este contexto creo que podemos tener tres aprendizajes:

  • El cambio y la incertidumbre nos van a acompañar siempre. Esto es así, ya no va a parar. Así que la mejor estrategia de abordaje es aprender a afrontar lo que NO ESPERAMOS. Y para eso, es absolutamente necesario que los niños vivan lo que no esperan: errores, olvidos, fallos, alegrías, tristezas, aciertos, caídas, conflictos, todo tipo de emociones…..y por supuesto, que les guiemos y ayudemos a surfear sobre ellos.

  • El mundo del futuro requiere colaboración, no competición: Lo sé, parece una contradicción pero tengo que deciros que hoy ya no valen personas clones. Valen las personas con cada una su talento, su habilidad para que complemente el grupo, el equipo. Para que se busquen soluciones globales a problemas globales se necesitan muchas cabezas y mucha diversidad. Uno con una habilidad, otro con otra….así que, ¿qué más da que un niño haga algo y otro no lo haga? Seguro que hará otra cosa.

  • En los escenarios de incertidumbre la habilidad estrella es la RESILIENCIA. Que es la capacidad inherente al ser humano de recuperarse de la adversidad y que viene a ser, elegir la actitud, pensamientos y emociones mejores para abordar lo que sea que te pase. Siempre adelante y con fortaleza. Pero si no les dejamos tropezar, equivocarse, olvidarse de los deberes y que el profesor les regañe, ir solos a la Universidad a hacer la matrícula, preguntar sus dudas, ir solos a entrevistas de trabajo…..todo eso no lo van a experimentar y cuando lleguen verdaderos problemas que podrían llegar en estos tiempos de incertidumbre, no los van a saber afrontar. Por eso deben entrenar desde pequeños con MINI problemas para en el futuro, abordar los demás.

Para fomentar autonomía y resiliencia, sugiero algunas posibles estrategias:

Ante un mini problema de ellos nuestra ayuda pasa por:

  • Reflexionar sin culpabilizarles de lo que ha pasado.
  • Explorar las emociones que tienen ante lo que pasa, validando todas y ayudando a elegir las mejores.
  • Preguntarles qué se les ocurre hacer para solucionarlo.
  • Apoyarles en la solución que planteen y sugerir pero que siempre decidan ellos cómo lo van a abordar.
  • Y recordad: si prueban y fallan, aprenden un camino alternativo para la próxima y eso les da un chute de autoestima. Pero si prueban y aciertan, también se llevan otro chute de autoestima y todo esto siendo nosotros testigos desde fuera. ¿No es genial?

Y para fomentar individualidad y talento, puede ser conveniente considerar que:

  • Tu hijo no necesita ser el mejor en todo: que busque lo que realmente quiere hacer, lo que le apasione y lo trabaje.
  • El sistema educativo en algunos casos está montado sobre mínimos, y eso está bien. Hay que llegar a mínimos pero no destacar en todo. Combinando mínimos y talentos individuales tendremos niños extraordinarios.
  • Para descubrir talentos hay que darles diferentes escenarios de todo tipo mientras no esté claro. Que prueben, experimenten, vivan…
  • Y si no lo encuentran, nunca, nunca es tarde. Siempre pueden descubrirlo más adelante.

Para finalizar, no quiero dejar de mencionar de nuevo a la tecnología y su papel en la era rápida en la que vivimos. He hablado de ella al principio: ha venido para quedarse por lo que es prioritario verla como nuestra amiga. Las pantallas son un instrumento, no sustituyen la vida pero ayudan a que la vida sea mejor. No hay que demonizar la tecnología sino aprender a usarla, ser justos, coherentes y en definitiva ser humanos con ella. Todos sabemos cómo hacerlo pero a veces se nos olvida.


Fuente: Noelia López-Cheda

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