No olvides estás reglas para VIVIR….

Un antídoto al caos

Jordan Peterson es uno de los autores más buscados ahora mismo en la web por su bestseller ’12 reglas para vivir’, que lleva ya más de 2 millones de libros vendidos en todo el mundo y que llega ahora a España de la mano de Planeta. Este polémico profesor de Psicología de la Universidad de Toronto,  propone coger el toro por los cuernos y, sin más dilaciones, apelar a la responsabilidad propia para resolver nuestro destino, tomar la vida en nuestras manos.

Y cómo ? Pues siguiendo estas doce ‘sencillas’ recomendaciones que él propone porque “la gente necesita principios rectores porque, de lo contrario, el caos se impone”.

1.-Enderézate y mantén los hombros hacia atrás

El autor empieza constatando la semejanza entre los cerebros de las langostas y los humanos; la neuroquímica subyacente a ambos es en gran medida la misma, lo que hace que, por raro que parezca, nor comportemos de forma semejante. Así, tras una derrota, en el caso de las langostas y en el caso de los humanos aumenta la dopamina y disminuye la serotonina lo que hace que perdamos confianza en nosotros mismo, lo que supone caer en una depresión y no tener fuerzas para afrontar la vida. Así que ir como una langosta derrotada no nos servirá para nada; erguirse con los hombros para atrás no es solo algo físico, es también mental y supone estar abierto a la responsabilidad que supone vivir. Como dice el autor: “Di lo que piensas. Deja claro lo que quieres, como si tuvieras derecho a conseguirlo (al menos, el mismo derecho que los demás).

2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti

El autor entiende que la vida es un eterno equilibrio entre el orden y el caos: el orden entendido como la rutina, la tradición, lo conocido, la certidumbre, la estabilidad; el caos, como lo nuevo, lo desconocido, lo desafiante. Y en medio, aparecemos nosotros, peleándonos entre una y la otra, pero con una advertencia importante: ¿qué es lo que estás haciendo para cuidarte? Si tienes que cuidar a tus hijos y a tus mayores, ¿por qué vas a hacer menos por ti? ¿Cómo sería mi vida si me estuviera cuidando bien?

3. Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor para ti

Peterson recuerda que no debemos insistir en tener amistad en aquellas personas “que no recomendarías a tu persona, a tu padre o a tu hijo”. No hay que confundir la lealtad con la estupidez, porque “no hay obligación moral de respaldar a alguien que está haciendo del mundo un lugar peor. Todo lo contrario. Tendrías que quedarte von personas que quieren que las cosas sean mejores, no peores. Es algo bueno, no egoísta, elegir a gente que es buena para ti”, subraya el profesor. El autor señala que las buenas amistades generarán buenas actitudes en ti y no te hundirán.

4. No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes

Evita tener un crítico interno que utiliza mentiras como paraguas, porque si “la voz interior cuestiona el valor de tus esfuerzos -o de tu vida o de la propia vida– quizás tendrías que dejar de escucharla”, señala el libro. La idea no es que pases tu vida mirando los logros del que tienes al lado, porque a lo mejor efectivamente tiene un trabajo mejor que el tuyo, sí, pero quizás no es tan afortunado en la vida amorosa como lo eres tú. Así que tienes que darle a la vida un sentido pleno y necesario, contemplar tu existencia como un todo y ponerte como meta que cada día sea un poquito mejor que el anterior, pero siempre poniéndote un objetivo modesto. Y recuerda esto: lo que te propones determina lo que ves.

5. No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes

Peterson lo deja claro a la hora de mostrarse contrario a la excesiva tolerancia de los padres. Ellos son los encargados de corregir y reprender a los más pequeños y también de socializarlos, por lo que no se les puede dejar abandonados a la idea de que la sociedad es la que les pervierte. “Disciplinar a un niño es un acto de responsabilidad, no es una manifestación de ira ni de venganza por su fechoría”, explica el autor, quien tampoco cree en una creatividad infantil ilimitada intrínseca que las reglas inhibirán.

6. Antes de criticar tu vida, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden

O, como dice el dicho: “ves primero la paja en el ojo ajeno y no ves la viga en el tuyo”. Peterson hace hincapié en dejar de hacer las cosas que sabemos que están mal: “Deja de comportarte de esa forma particular tan lamentable. Deja de decir esas cosas que te debilitan y te avergüenzan y di solo aquello que te haga más fuerte. Haz solo aquello de lo que puedas hablar con orgullo”, apunta. Nada tiene la culpa de lo que a ti te sucede, solo tú mismo. ¿La consecuencia? “Tu cabeza se aclarará a medida que dejes de llenarla de mentiras. Tu experiencia mejorará a medida que dejes de distorsionarla con acciones impostadas […] Te harás más fuerte, perderás tu amargura y avanzarás con confianza hacia el futuro”, sentencia el psicólogo.

7. Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga

Aunque la vida es un sufrimiento, hay que preguntarse qué hay que sacrificar en la vida, si vale la pena hacer esos sacrificios y cuál sería la ventaja más grande que podríamos sacar si ejecutásemos el sacrificio más eficiente posible. Si bien el sufrimiento es real y ante él no podemos hacer nada, la mejor manera que tenemos de enfrentarnos a él es buscar el sentido de todas las cosas que hacemos en nuestra vida: “en la medida que pueda, actuaré de tal forma que permita evitar el dolor y el sufrimiento innecesarios”. Este significado con el que dotes a tu vida “hará que todo cuentes, hará que todo sea mejor. Si actúas de forma recta, tus acciones te permitirán estar psicológicamente integrado tanto hoy como mañana y también a medida que avances hacia el futuro, mientras sacas provecho, al mismo tiempo que tu familia y todo el mundo que te rodea”.

8. Di la verdad, o por lo menos no mientas

Nos pasamos la vida mintiéndonos a nosotros mismos, manipulándonos, articulando discursos que nos “conduzcan con seguridad y racionalidad a tal objetivo”. Pero al final una vida así es una vida de mentira; si insistes en que todo te va bien, vivirás en soledad, porque conseguir lo que quieres o lo que necesitas necesita tomar la palabra. Aprende a decir que no cuando sea necesario. Todas esas mentiras no te van a llevar a ninguna parte. Seguir la verdad te llevará a conflictos, está claro, pero esos conflictos te harán más maduro y responsable y te ayudarán a acercarte cada vez más a nuevos objetivos.

9. Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes

No estamos acostumbrados a valorar el proceso de escuchar en la tarea de comunicación entre los individuos; simplemente ‘oímos’ y tenemos que volver a la escucha atenta, a la escucha activa. El autor, al igual que Carl Rogers, uno de los grandes psicoterapeutas del siglo XX, nos propone hacer pequeños resúmenes mentales de lo que la gente nos dice, lo que comporta varias ventajas. Primera “que termino entendiendo realmente lo que la otra persona me está diciendo”; segunda, “que ayudan a la persona a consolidar y utilizar la memoria”, tercera, “que resulta muy complicado construir argumentos peleles”. Si aprendemos algo en el proceso de mirar con perspectiva los argumentos del adversario, nos haremos mucho más fuertes.

10. A la hora de hablar, exprésate con precisión

Intenta definirte bien y no crear malentendidos; “no escondas monstruos debajo de la alfombra porque se harán fuertes e irán creciendo en la oscuridad. Y entonces, cuando menos te lo esperes, se abalanzarán sobre ti y te devorarán”. Un lenguaje adecuado ayuda simplificar las ideas y las cosas, a distinguirlas las unas de las otras, y así las hacemos más específicas y útiles. Cuando comiences una conversación “tienes que definir de forma consciente cuál es su tema, sobre todo si esta es difícil. De lo contrario acabará tratando de todo al mismo tiempo, y todo es demasiado”. Detectar con precisión tus objetivos y errores te ayudará, respectivamente, a lograrlos y subsanarlos.

11. Deja en paz a los chavales que montan en monopatín

Jordan Peterson se hace especialmente polémico en este punto, que defiende que “los hombres tienen que volverse más duros, porque es algo que ellos mismos exigen y que las mujeres desean. Puede que estas no aprueben las actitudes severas y despectivas, pero son una parte del proceso socialmente complicado que endurece a un hombre y luego lo refuerza”. El autor marca claras diferencias entre hombres y mujeres y propone que no se obstaculice sus tendencias naturales.

12. Si te encuentras a un gato por la calle, acarícialo

(O a un perro). Para Peterson, la enfermedad y la crisis es inevitable; lo que es distinto es la manera que tenemos de enfrentarnos a ella. La clave es comprender tus limitaciones, maravillarte con la belleza de la existencia humana y siempre, siempre, vivir a tope el momento presente.

 

 

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