Información sexual y big data

 

La importancia de ofrecer a los jóvenes conocimientos y habilidades que les permitan hacer elecciones responsables en sus vidas es un tema de creciente preocupación en todos, particularmente hoy en día. Los adolescentes tienen acceso a la pornografía sin ningún tipo de control a través Internet y otros medios. En la era del big data, no todo lo que se encuentra tiene el mismo valor, ni las estadísticas son siempre fiables (sobre todo si no están bien hechas). Por el contrario, una educación en sexualidad efectiva puede entregar a los jóvenes información culturalmente relevante, científicamente rigurosa y apropiada a la edad del estudiante. Se deben incluir oportunidades que les permitan explorar sus valores y actitudes, poniendo en práctica competencias esenciales para la toma de decisiones para elegir con fundamento la forma que desea conducir su vida sexual.

La sexualidad, parte central de la mujer y del hombre
Todas las personas desde que nacen son seres sexuados y tienen la potencialidad de desarrollar su sexualidad de una u otra forma. La educación sexual ayuda a preparar a la juventud para la vida en general, especialmente para construir y mantener relaciones satisfactorias que contribuyan a desarrollar de manera positiva la personalidad y la autoestima.

Las personas tienen derecho a ser informadas
La Convención de los derechos de la infancia de las Naciones Unidas, establece claramente el derecho a la información y la obligación de los Estados de proporcionar a la infancia las medidas educativas necesarias.

La educación sexual informal no es adecuada para la sociedad moderna
Los padres y madres, diferentes miembros de la familia y otras fuentes informales son importantes, básicos incluso, para el aprendizaje sobre las relaciones humanas y la sexualidad, especialmente para los grupos más jóvenes. Sin embargo, en la sociedad actual esto no es suficiente porque a estas fuentes informales, a menudo, les faltan los conocimientos necesarios, particularmente cuando se necesita una amplia información técnica (por ejemplo, modos de transmisión de ETS o anticoncepción). Además de todo esto, las personas jóvenes, cuando entran en la pubertad, suelen preferir otras fuentes de información diferentes que a sus madres y padres ya que los consideran demasiado cercanos.

La juventud está expuesta a demasiadas nuevas fuentes de información
Los medios técnicos actuales, sobre todo los teléfonos móviles e Internet, se han convertido en poco tiempo, en importantes fuentes de información. Pero mucha de esta información, en especial todo lo relacionado con la sexualidad, está distorsionada, desequilibrada, poco realista y a menudo degradante, en particular la mujer (pornografía en Internet). Además, muchas veces lo primero que se encuentra es lo más buscado, lo más ‘cliqueado’, que no suele corresponderse con páginas de calidad, fiables. Por eso, surgen nuevas formas de educación sexual que han de contrarrestar y corregir la información e imagen engañosa que presentan los medios o numerosas web.

La necesidad de acceso a la salud sexual
A lo largo de la historia de la humanidad, la sexualidad ha sido también percibida como una amenaza para la salud de las personas: intratables ETS y embarazos no buscados/planificados se veían casi siempre como graves riesgos asociados a encuentros sexuales. En el siglo XXI, estos y otros riesgos para la salud pueden ser prevenidos, no solamente porque los conocimientos estén disponibles para ser controlados, sino también porque la sexualidad es menos un tema tabú y puede ser abordado con fines preventivos. La educación sexual cumple ampliamente una función tan necesaria como es la promoción de la salud sexual.

(Texto elaborado a partir de las Principales consideraciones sobre educación sexual, contenidas en “Educación para la sexualidad con bases científicas”. Documento de consenso de Madrid. 2011).

 

Fuente: www.daleunavuelta.org

 

 

 

 

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