El acoso escolar y su diferencia con otros conflictos

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Para enmarcar el tema, empezaremos por definir qué entendemos por acoso, con el fin de diferenciarlo de cualquier otro tipo de conflicto o enfrentamiento puntual o circunstancial que pueda darse en el día a día de la vida escolar.

Acoso Escolar

 

Así, entendemos el acoso entre estudiantes como «cualquier actuación que se repite a lo largo del tiempo, que se realiza de forma intencionada y que consiste en emplear la violencia física o psicológica contra un alumno por parte de otro o de otros, aprovechando una situación de superioridad del acosador frente a la posición de
vulnerabilidad de la víctima de su acoso». Este se concreta en diferentes formas de maltrato que se caracterizan por esa persistencia y ese desequilibrio de poder -físico, social o psicológico- entre la víctima y su agresor, que lo somete y le genera, por la repetición, sentimientos de indefensión,
sumisión e inferioridad.

 

Ciberacoso

 

En el caso del ciberacoso, este maltrato tiene lugar mediante el empleo de medios tecnológicos, pero se siguen cumpliendo las condiciones de sistematicidad y persistencia en el tiempo, además de intencionalidad clara de dañar.

Acoso entre iguales

El acoso entre iguales se suele clasificar en seis tipos: el acoso físico (golpes, empujones, peleas y palizas, robos y roturas de pertenencias, así como esconderlas); el acoso psicológico (intimidación, chantaje, amenazas mediante gestos o miradas)

Los datos del acoso en España

En nuestro país, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) 2.926.887 niños cursan Educación Primaria y 1.869.283 Educación Secundaria en 13.887 colegios y 7.368 institutos.
No existe consenso en cuanto a la cifra de alumnos afectados por el acoso. Los datos varían dependiendo de los estudios presentados y su metodología o de lo que se considere o no acoso, además de la valoración que hacen los propios sujetos de estudio, los escolares, frente a las
denuncias realizadas formalmente y por las que se abre expediente en un centro educativo. La cifra de incidencia, según la fuente, se sitúa entre el 3,8% del Ministerio de Educación, el 6% del último estudio Pisa de la OCDE, el 9,3% de Save the Children y el 10% de UNICEF.

Por su parte, la Universidad Politécnica de Valencia publicó en 2016 un estudio según el cual el 24% de los alumnos españoles lo ha sufrido en alguna ocasión.
En cualquier caso, sí parece haber acuerdo en que es una cifra que ha ido en aumento en los últimos diez años a un ritmo de un 20-22% anual, situación a la que contribuye una mayor declaración de los casos por la sensibilización del alumnado, de las familias y de los centros y por el interés de no ocultar y sí poner freno a estos actos de fractura de
la convivencia.

En la práctica cotidiana, la denominación de acoso depende directamente de la aplicación de estos protocolos desde las normas que se recogen en el
régimen interno de cada centro. El Reglamento de Régimen Interno o Interior y su Plan de Convivencia
(obligatorios por la Ley Orgánica de Educación de
2006) es un documento institucional que define la organización y funcionamiento del centro,
da coherencia con los demás documentos de
planificación y facilita a la comunidad educativa las
vías de participación para el cumplimiento de los
derechos y deberes de todos sus miembros. En este
reglamento, los casos de acoso se consideran faltas
muy graves que conllevan acciones mediadoras,
correctoras e integradoras.
Allí se detallan a nivel de centro las actuaciones
previstas para impulsar las relaciones de este con
las distintas instancias legales (bienestar social o
fiscalía), así como con las familias y los propios
alumnos. Cada centro cuenta con una descripción de
los derechos y obligaciones de todos los miembros
de la comunidad escolar, todo lo que se considera
falta y cómo debe ser tratada. Obligatoriamente
debe concretar las medidas que se tomarán, cómo
se mediará entre las partes, cómo se ayudará a la
víctima y cómo se reeducará al agresor.

 

Una reflexión

 

Muchas veces insistimos en buscar el origen del acoso a un niño en las aulas. Es cierto, que lo más normal es que el acoso se de dentro del recinto escolar pero tambien es cierto que no todo el acoso se origina alli

El papel de los padres frente al acoso escolar es fundamental

Por ello es muy importante que los padres sepamos que se considera acoso y que podemos hacer los padres cuando nuestro hijo es el acosador o el acosado en la escuela

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