Igualdad de oportunidades para los alumnos con TA y TDAH

Favorecer la igualdad de oportunidades de los alumnos con TA y TDAH

Leí hace algún tiempo que un niño feliz es aquel que se encuentra bien tanto en su ambiente familiar como en el entorno social en el que se desenvuelve.

Esta felicidad tiene mucho que ver con lo que los franceses definen como  “être bien dans sa peau”, sentirse a gusto en su propia piel. Lo que en términos personales, académicos y sociales traduciríamos como “tener autoestima“.

En no pocas ocasiones nuestros hijos y alumnos necesitan que les ayudemos a quererse, que les enseñemos a valorarse a sí mismos.

Chicos o chicas que no ven resultados después de mucho esfuerzo

 

Hago esta reflexión pensando especialmente en esos chicos o chicas que no ven resultados después de mucho esfuerzo; o que perciben “mensajes”, tras cualquier rasgo de comportamiento, que les afectan negativamente. Alumnos con dificultades en la organización de sus actividades, sus relaciones, de su estudio, de su tiempo, sus materiales…  y alumnos que no rinden en los exámenes. Fracasan y sufren. Y, con ellos, sus familias.

Pienso en algunos de nuestros alumnos con TDAH

Siempre he advertido un riesgo que puede darse en ellos: por su cabeza puede rondar una recurrente (y desafortunada) idea: “el que estudia y no aprueba es ‘tonto’; sin embargo, el que no abre un libro y suspende es ‘vago’. Puestos a elegir, prefiero que me tengan por esto último”.

Es esencial que trabajemos para que todo alumno con déficit de atención (hiperactivo o no) estudie, supere las pruebas y pueda sentirse bien consigo mismo y con los demás.

Cuando tomé posesión de mi cargo me comprometí a reconocer los derechos del alumnado con trastornos de aprendizaje y TDAH. Lo estamos cumpliendo. Con ello no les concedemos nada que no sea suyo. Es su derecho.

Para favorecer la igualdad de oportunidades de los alumnos con TA y TDAH hemos ido tomando decisiones en el ámbito foral. También demandamos que la situación de este alumnado se contemplara expresamente en la legislación estatal, como finalmente ha ocurrido (art. 71.2 LOE). Para ello hablé en diversas ocasiones con el ministro Wert, hasta que las Cortes Generales aprobaron la enmienda presentada en tal sentido por UPN, mi formación política. Un paso importante.

Esta convicción que inspiró la acción legislativa la hemos querido trasladar a todos los miembros de la comunidad educativa: con información, sensibilización y formación.

Nos propusimos facilitar herramientas para el profesorado: materiales que distribuimos y difundimos; incrementamos la formación específica a los profesionales, y atendimos otras iniciativas, fomentado jornadas o seminarios e intentando fortalecer los nexos entre los ámbitos educativo, sanitario y familiar-asociativo.

Sabemos que el recorrido no es sencillo, pero nos tiene que alentar e inspirar el bienestar y los derechos de estos alumnos. Para facilitar una verdadera igualdad de oportunidades entre  un estudiante miope y otro que no lo es, a fin de leer -por ejemplo- algún texto a distancia (lo que ponga en la pizarra), al miope hay que evaluarlo garantizando que disponga de sus gafas…

El alumnado con TDAH, así, tiene derecho:

  • a una detección y diagnóstico tempranos
  • a un acompañamiento personal, profesional y pedagógico adecuado
  • a poder socializarse en el ámbito escolar y extraescolar
  • a sentirse (y ser) valorado y comprendido como persona y, por tanto, a que se sopesen junto a su rendimiento académico muchos otros factores
  • a ser evaluado como precisa: Navarra realiza ya exámenes adaptados -no en contenidos, sí en formatos- para los alumnos diagnosticados que lo solicitan, tal y como se anunció, incluso para la Selectividad.

Desde los “cimientos” de lo ya realizado en nuestra Comunidad, es esencial seguir avanzando. Para ello son imprescindibles, ya de inicio, la concienciación, el compromiso y la complicidad entre colegio y familias. Además, hay que motivar especialmente a estos alumnos: hacerles saber que en la lucha entre el arroyo y la roca, siempre acaba triunfando el arroyo, no porque sea más fuerte, sino porque persevera.

Atención, tenemos que ganar esta batalla. Por ellos. Por todos.

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