Nuevas adicciones: Juegos on line y apuestas deportivas

Hace unos dias se publicaba la noticia  de que el acceso al juego online y las casas de apuestas deportivas son el origen de una buena parte de las nuevas adicciones y en los próximos años se prevee que su numero siga en aumento. Es importante conocer que desde que en 2012 se reguló en España el juego online, el negocio y los jugadores no han dejado de crecer. El año pasado se jugaron más de 8.500 millones de euros, un 30% más que en 2014, y casi la mitad se destinó a apuestas deportivas, que aumentaron un 43% , donde el jugador típico es un hombre de entre 22 y 45 años, que se siente cómodo con las nuevas tecnologías, que tiene smartphone, un poder adquisitivo alto y un nivel de estudios medio o superior, que encuentra la quiniela aburrida y quiere algo más dinámico y real, como las apuestas deportivas, el 70% de las cuales se realizan durante los partidos por gente que lo está viendo, lo analiza y apuesta en ese momento. Sólo el año pasado se dieron de alta 1,7 millones de nuevos jugadores online, con lo que el número de usuarios registrados desde que se reguló el mercado supera ya los 6,5 millones de personas.

El impacto de la constante publicidad de las apuestas en la mayoría de retransmisiones deportivas y la percepción social que se tiene de estos juegos on line, mucho más positiva que en el caso de las tragaperras hace que muchos jóvenes apuesten por este tipo de entretenimiento a la vez que tratan de racionalizar la competición y desean demostrar su habilidad, su mayor conocimiento sobre un equipo o sobre  un determinado deporte frente a otros jugadores. El juego on line tiene una capacidad inmersiva que hace que muchos acaben luego apostando por equipos o selecciones de países que desconocen.

También es común que los afectados por ludopatía no vean su problema ni pidan ayuda hasta que se ven presionados por las deudas.

¿Por qué enganchan tanto?

Accesibilidad: Se puede apostar desde el móvil, desde cualquier lugar, a cualquier hora, las 24 horas del día.

Inmediatez: Se puede apostar antes o incluso durante el partido. Cuanto menos tiempo pasa entre la apuesta y el premio, más adictivo es un juego.

Importe bajo: Se pueden hacer apuestas muy pequeñas, lo que las hace accesibles y minimiza la impresión de riesgo.

Anonimato: Internet facilita jugar sin ser visto por nadie, y tampoco hay una visión social negativa sobre tratar de adivinar un resultado deportivo.

La vida actual está marcada por las tecnologías  que rápidamente se han propagado en todos los ámbitos: el trabajo, las relaciones personales, el hogar y el entretenimiento Junto a un gran número de efectos positivos, este fenómeno también presenta retos. Por esto, es oportuno reflexionar sobre cómo estas tecnologías nos afectan en la vida diaria y cómo cambian nuestro trato con los demás.

Se impone la necesidad de aprender a utilizar los instrumentos que nos ofrece la tecnología, para que realmente sean medios que unan a las personas, y no obstáculos que las separen y lleven al aislamiento. Es una tarea que no puede reducirse al seguimiento de unas reglas, sino que implica el desarrollo de actitudes personales y hábitos positivos: Hay que aprender a vivir las virtudes en el mundo digital.

Normalmente no se aprende a conducir un coche solo: es necesario pasar tiempo con algún familiar o instructor, que nos aconseje y señale los peligros en la carretera. Algo similar ocurre en el uso de las nuevas tecnologías: notamos la importancia del acompañamiento de los demás, especialmente si quien empieza a utilizarlas es joven. Es deseable que adquiera cierta independencia –como el conductor, que algún día tendrá que moverse solo en el coche–, y para eso hace falta una auténtica labor educativa en la familia. Que importante también que los distintos centros educativos presten atención a la formación en el buen  uso  de los medios informáticos. Esta tarea no se limita a alcanzar la simple “alfabetización tecnológica” o a dar los últimos avances, sino que mirará que los chicos desarrollen cualidades y valores para que los utilicen con criterio, aprovechando el tiempo. La formación no termina con la juventud: en todas las edades es necesario apoyarse en el consejo de gente con mayor experiencia, familiares y amigos. Después de todo, estamos ante una “extensión de la vida cotidiana”, que compartimos con las demás personas.

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