La parentalidad positiva

El modo en que se concibe el ejercicio de la parentalidad ha cambiado sustancialmente en nuestra sociedad. Ello no sólo se debe a la gran variedad de formas familiares y diversidad de culturas que conviven actualmente en su seno, sino también a un cambio conceptual que afecta al núcleo básico de la tarea parental. Nos referimos a la necesidad de sustituir el concepto de autoridad parental, centrado únicamente en la necesidad de lograr metas de obediencia y disciplina en los hijos e hijas, por otro más complejo y demandante como es el concepto de responsabilidad parental, donde la cuestión clave no es si los padres y las madres han de ejercer la autoridad para que sus hijos/as les obedezcan, sino cómo ejercerla de modo responsable para que se preserven los derechos de los mismos, sin menoscabar los de padres y madres, y se fomenten sus capacidades críticas y de participación en el proceso de socialización, al mismo tiempo que se promueve progresivamente su autonomía y contribución a la vida comunitaria.

Ante este cambio cualitativo en la manera de entender las responsabilidades parentales, se alzan muchas voces de desánimo entre los propios padres y madres, quienes en ocasiones se ven impotentes en su tarea al no saber cómo actuar para lograr metas educativas tan complejas y sentir, al mismo tiempo, que están perdiendo capacidades de control sobre sus hijos e hijas. En otras ocasiones, el desánimo y el estrés ante la tarea parental no surge por no saber llevarla a cabo sino por no poder hacerlo adecuadamente debido a la situación de la persona que educa en solitario o en pareja sin contar con redes de apoyo apropiadas. Esto crea situaciones límite que repercuten negativamente en todos y cada uno de los miembros de la familia, especialmente en los más vulnerables.

La respuesta ante estas voces nos llega desde el enfoque de la parentalidad positiva, un enfoque emanado de las políticas europeas más recientes Nos referimos a la necesidad de sustituir el concepto de autoridad parental, centrado únicamente en la necesidad de lograr metas de obediencia y disciplina en los hijos e hijas, por otro más complejo y demandante como es el concepto de responsabilidad parental y, más concretamente, de la Recomendación 19 del Comité de Ministros del Consejo de Europa (2006) a los Estados Miembros sobre Políticas de Apoyo al Ejercicio Positivo de la Parentalidad.

La parentalidad positiva, se refiere al comportamiento de los padres fundamentado en el interés superior del niño, que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación, que incluye el establecimiento de límites que permitan el pleno desarrollo del niño» (p.3, versión castellana). Según esta definición, el objetivo en la tarea de ser padres y madres es el de promover relaciones positivas en la familia, fundadas en el ejercicio de la responsabilidad parental, para garantizar los derechos del niño, de la niña y del adolescente en el seno de la familia y optimizar su desarrollo potencial y su bienestar. En este sentido, dicha recomendación se inscribe fundamentalmente en el enfoque de los derechos de la infancia y la adolescencia según la Convención sobre Naciones Unidas de los Derechos del Niño.

La parentalidad positiva, por tanto,  es aquella que promueve vínculos afectivos sanos, protectores y estables; que proporciona un entorno educativo estructurado en rutinas y hábitos, a través de los cuales se transmiten de modo flexible normas y valores; que proporciona estimulación, apoyo y oportunidades de aprendizaje; que se basa en el reconocimiento de los logros y capacidades de los hijos e hijas y en su acompañamiento en la vida cotidiana, todo ello en un entorno libre de violencia física, verbal y emocional. A su vez, esta forma de educar tiene en cuenta las necesidades que presentan las figuras parentales para poder realizar adecuadamente su tarea educadora: información, orientación y reflexión sobre el modelo educativo familiar; tiempo para sí mismos y para compartir en familia; confianza en las propias capacidades como figuras parentales y satisfacción con la tarea, y apoyo informal y formal para superar las dificultades y reducir el estrés parental y familiar. La complejidad de la tarea de ser padres y madres requiere desarrollar en las personas que están a cargo del cuidado y educación de los hijos una serie de capacidades o competencias que comprenden, además de las propiamente educativas, las que reflejan el modo en que dichas personas perciben y viven su rol parental, su capacidad de buscar apoyos que les capaciten para un funcionamiento familiar lo más autónomo posible y las competencias que van asociadas a una buena madurez personal y a capacidades resilientes, tanto a nivel familiar como personal, que permitan gestionar sus vidas aún en situaciones adversas. Ahora bien, la parentalidad no se ejerce en el vacío sino en diversas ecologías o entornos psicosociales que facilitan o dificultan el ejercicio de dicha responsabilidad. Al hablar de ecologías parentales nos inspiramos en los modelos ecológico-sistémicos , según los cuales las personas se desarrollan en el marco de sistemas de influencias que abarcan los microsistemas más cercanos a ellas, como la familia, los iguales y la escuela, los mesosistemas donde se encuentran las relaciones entre los microsistemas, los exosistemas como la familia extensa, las amistades, el trabajo y los servicios de apoyo, y los que contemplan las creencias, valores, ideologías y los acontecimientos históricos como las guerras, crisis económicas, cambios sociales que contemplan influencias cada vez más distales pero no por ello menos importantes para las personas. En el caso de la parentalidad, ésta se construye en la esfera de las relaciones diádicas más íntimas ligadas a la historia personal de las madres y los padres o figuras parentales con sus familias de origen, pero se despliega en el marco de las relaciones de pareja, del trabajo, de las redes de apoyo de la familia extensa, las amistades, el vecindario y la comunidad que rodean a las familias y según las condiciones sociohistóricas y económicas del momento en que les haya tocado vivir.

https://www.msssi.gob.es/ssi/familiasInfancia/documentacion.htm

 

 

 

 

 

 

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