Posición de hombres y mujeres en el mercado laboral: Diferencias desde una perspectiva de familia

Según el documento elaborado por Acción Familiar, bajo la dirección de Doña María Teresa López López, directora de la Cátedra Extraordinaria de Políticas de Familia Acción Familiar – Universidad Complutense, la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres se ha convertido en un objetivo político prioritario. Sin embargo, cuando no se identifica bien el origen de las posibles desigualdades y no se analizan todas las variables que las pueden determinar, las actuaciones públicas que tratan de evitarlas serán limitadas y no podrán dar lugar a resultados eficientes.
Esto ocurre con las desigualdades que se observan en el mercado de trabajo al comparar la posición que en él ocupan hombres y mujeres. Son muchos los estudios que analizan las diferencias salariales y las identifican como la variable que mejor muestra dichas desigualdades. Pero hay que ser muy cuidadoso a la hora de valorar este indicador, porque el llamado en la literatura, gap salarial de género, no deja de ser sólo el reflejo de otras razones más profundas que esconden las verdaderas desigualdades.
La legislación laboral en España, en toda la Unión Europea y en general en los países más desarrollados, prohíbe a las empresas pagar salarios diferentes a hombres y mujeres cuando ambos desarrollan idéntico trabajo.Por tanto, si aún con esta normativa continúan existiendo diferencias salariales importantes entre hombres y mujeres que desarrollan el mismo trabajo, tendremos que tratar de identificar bien otras variables que nos ayuden a encontrar el origen de las mismas.
En numerosas ocasiones, cuando se intentan explicar las desigualdades entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo, se deja fuera de consideración una de las principales variables: la situacion familiar.
Al analizar los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), se observa que las diferencias en la posición entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo se acentúan si hacemos dicho análisis desde una perspectiva de familia.
El objetivo del estudio realizado por Dña Teresa López de Accion Familiar es observar y analizar, desde la perspectiva de familia, el mercado de trabajo en España, utilizando para ello los microdatos de la EPA.
Entre las consideraciones iniciales cabe hacer mención del gap salarial entre hombres y mujeres que aunque no es objetivo del trabajo analizar las causas que determinan este gap salarial, parece oportuno hacer una breve consideración inicial sobre este indicador, del que existen numerosos y buenos trabajos en la literatura especializada.
Este es un indicador que, de manera sencilla, refleja las consecuencias de la desigual posición de hombres y mujeres en el mercado de trabajo.
Las diferencias salariales entre hombres y mujeres lo son en términos de media, y por tanto su existencia vendrá condicionada por la posición que cada uno de ellos –hombres y mujeres- ocupan en el mercado de trabajo: más directivos que directivas, o más secretarias que secretarios, por ejemplo.
Esta posición tiene mucho que ver con la educación y la formación, lo que explica, al menos en parte, las diferencias para los tramos de edad más elevados, en los que aún existen diferencias educativas importantes entre hombres y mujeres. A medida que la edad va descendiendo, es decir, para los trabajadores más jóvenes, el nivel educativo es similar e incluso en algunos casos, llega a ser superior en las mujeres, por lo que ya no es ésta la variable más relevante para explicar las diferencias salariales en los grupos de edad más jóvenes.
Aunque la situación personal de cada trabajador –hombre o mujer- es muy variada y recoge realidades sociales, económicas y familiares muy distintas, los datos muestran diferencias muy significativas cuando se consideran determinadas variables -más allá del hecho de ser hombre o mujer- que tienen que ver con su estado civil, número de hijos, o en definitiva con su situación familiar.
Para avanzar hacia una mayor igualdad entre hombres y mujeres, especialmente en relación al mercado laboral, exige identificar todas las variables que impiden el logro de este objetivo, que son muchas y de diferente naturaleza, aunque en este trabajo se analizan sólo algunas de las relacionadas con sus circunstancias familiares: estado civil y número de hijos, entre otras.
La Estrategia Europea 2020 propone tres prioridades para los próximos años: crecimiento inteligente, crecimiento sostenible y crecimiento integrador. Este último implica una economía con alto nivel de empleo que tenga cohesión social y territorial.
En línea con dicha Estrategia 2020, la Estrategia Europea de Empleo busca la creación de más y mejores empleos a través de tres objetivos para el año 2020:
• El 75% de los hombres y mujeres de 20 a 64 años deberían estar empleados.
• El abandono educativo temprano no debe superar el 10% y al menos el 40% de hombres y mujeres de 30 a
34 años, deberían tener estudios superiores completos.
El riesgo de pobreza y exclusión social debería amenazar a 20 millones de personas menos.No será posible avanzar hacia los objetivos de la Estrategia Europea de Empleo 2020 si no se tiene en cuenta que la situación familiar es una variable determinante de su posición en el mercado de trabajo, especialmente para las mujeres. El estado civil o el número de hijos que tenga una mujer, por ejemplo, no pueden ser obstáculos para acceder o permanecer en el mercado de trabajo, pero tampoco el hecho de que una mujer tenga un empleo remunerado, se puede convertir en un obstáculo para que pueda ejercer su maternidad, como está ocurriendo en España con tasas de natalidad inferiores a 1,30.

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